Hoy llenaste mis ojos de lágrimas, por más que esa no haya sido tu intención.
Una vez más construiste un hermoso castillo en el que yo era feliz y lo derrumbaste sin previo aviso.
Y aunque sabía que podía pasar, me puse tan mal.
Sé que te conformás rápido y que si yo me ausentaba iba a pasar...
Pero creo que me negaba a aceptarlo, porque te hacía mejor. Mejor de lo que veía. Que tenías un lado bueno que estaba oculto.
Obviamente no.
Es en estos momentos en que me doy cuenta lo tonta que soy, me cuelgo de cosas que no existen, que quisiera que fueran ciertas pero no lo son.
Acepto la verdad porque choco contra el suelo, porque no queda otra, estoy obligada a darme cuenta ahora.
Y la verdad es esta: no sos para mí, yo no soy para vos. Buscamos cosas distintas y aunque admito que no quiero olvidarte sé que debo hacerlo, porque de lo contrario voy a perder siempre. Y a vos no te importa.
Pero sé que puedo estar con alguien que me quiera, que me cuide, alguien a quien le importe y que me haga feliz.
Esa persona que espero todavía no llegó y la voy a esperar.
Después de todo no será tan fácil sacarte de mi mente y mi corazón. Tiempo al tiempo.
Decido que es hora de cambiar, de preocuparme más por mí.
Tengo ganas de hacer cosas nuevas.
Quiero que aparezca alguien nuevo, alguien que no espero.
Porque en cada cosa que hago estás vos y ya no quiero.
Ojalá fueras lo que siempre soñé.
Hace 4 años
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